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Identidad borrada, la polémica película sobre terapias de conversión sexual

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En plena era de concientización sobre la diversidad cultural y social del ser humano, resulta increíble conocer que en varios estados de EEUU todavía es legal la terapia de conversión sexual.

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Un programa con métodos extremos, y no aceptados por los expertos en salud mental, que pretenden “reorientar” la orientación sexual de homosexuales y bisexuales. Y de ello habla Identidad Borrada, la nueva y segunda apuesta como director de Joel Edgerton tras el éxito de El regalo en 2015.

Sería muy fácil contar la historia de un adolescente homosexual de padres religiosos forzado a internarse en este programa desde un punto de vista enfadado, crítico y plagarlo de clichés emocionales de odio, rechazo e ira para provocar aún más al espectador. Sin embargo, el actor y director australiano recurre a su empatía para contarnos una historia real cargada de matices dramáticos y humanos. Y triunfa en el intento.

Esta verdadera barbarie, que todavía sigue siendo legal -incluso con tratamientos de electrochoque en 35 estados de EEUU- es lo que vive Jared (Lucas Hedges), un personaje basado en la autobiografía de Garrard Conley que, siendo adolescente, confiesa a sus padres religiosos y pilares de la comunidad (el padre es pastor bautista de una iglesia) que siente atracción por los hombres. Interpretados con candor por Russell Crowe y Nicole Kidman, estos padres recurren al consejo de su fe internando a su hijo en un programa de conversión, convencidos de que podrá “ayudarlo” y “cambiarlo”.

Lo maravilloso del trabajo de Edgerton es que nunca se inclina hacia enemistar al público con los padres, sino que los muestra como progenitores amorosos que creen estar haciendo lo mejor para su hijo. Su decisión es fruto del amor por ayudarlo, convencidos erróneamente por una fe anticuada y el juicio de la comunidad. Nicole Kidman se mete en la piel de una madre coraje que representa la incomodidad de la situación pero siempre con su amor por delante, mientras Russell Crowe saca de sí al actorazo que lleva dentro para regalarnos algunos de los momentos más intensos y emotivos de la película. Un padre cargado de contradicción, temeroso ante lo que se enfrenta, desconcertado y enfadado, resumido en pocas palabras, gestos y miradas que lo dicen todo.

Lucas Hedges, que a sus 22 años ya fue nominado al Oscar como mejor actor de reparto por Manchester frente al mar, vuelve a demostrar que estamos ante una de las promesas del séptimo arte con una interpretación que retrata el dolor del rechazo, el miedo a su verdadera identidad y la aceptación final del “yo mismo”.

Si con El regalo, Edgerton demostró tener la capacidad para provocar al espectador con giros inesperados y un personaje odioso pero empático, aquí se mete en la piel del terapeuta del programa, Victor Sykes, basado en uno de los terapeutas más polémicos de Love in Action (una de las ramas del programa), John Smid, que tras varios años dirigiendo un centro en Memphis, terminó abandonando la creencia y aceptando su condición homosexual cuando se destapó un escándalo a raíz de que un joven publicó en redes sociales los pasos del programa.

En resumen, si bien el trabajo de Edgerton lo convierten en el villano de la historia, la película va mucho más allá que señalar con odio a los programas de conversión sexual.

Si bien provoca sentimientos de rechazo ante una práctica que ya no tiene lugar en nuestra sociedad (y nunca debería haberla tenido), Identidad borrada es un drama familiar cargado de sentimientos y empatía, en donde tres personajes resumen el dolor, miedo y aceptación desde puntos de vista diferentes. Edgerton hace un trabajo ejemplar como director y guionista, demostrándonos una vez más su gran capacidad para contar historias que llegan al alma.

Fuente: yahoo

1 comentario
  1. merter dice

    putos de mierda pudranse asquerosos , se pueden enmendar pero les gusta ser enfermos porque son como unos viciosos como cualquier vicioso y la fabrica de vicio no quiere soltarlos , eso solo es propaganda homosexual todo mundo sabe que están mal .

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